lunes, 29 de febrero de 2016

FINALISTAS 1° Concurso de Narrativa Bernardo Kordon 2015

FINALISTAS


El mar cambia de color- Juana Casalares
El lenguaje digital - el rengo
Nosocomios - Nicolina Locche
Siento cosas increíbles por vos - Tyler Endicott
Concierto - Al tempo
Pendeviejos, pigmeos y autómatas - Pichón de besprizornye
Cosas que no se pueden guardar en frascos - Morándido
Figuras de perros - Rick Deckard
El ente - Latinlit
Quebec - Emma Peel
Los silencios- Irene G.
Bajante - La Nina 
De peces y de gatos - Ema
No es lo suficiente - Angus Dale
Paisajes de Arizona - Esmeralda

viernes, 26 de febrero de 2016

Reseña de CHUAN en La Agenda Buenos Aires Ciudad

La Agenda Bs As Ciudad | 26/02/2016
por Marina Yuszczuk

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Intrigas de mi ciudad
Una ficción, imaginativa y por momentos delirante, y un documental revelador abordan el submundo de la comunidad china en Buenos Aires.

Hace unos años participé en un concurso literario de Metrovías espantoso. Estaba en el andén esperando el subte y vi un cartel que decía “4000 pesos”, decidí presentarme enseguida. Había que escribir un cuento y esa vez me costó porque el tema era “Primer amor”. Pienso que no hay cosa más tonta que el primer amor, un recuerdo en el que no vale la pena detenerse ni por un segundo, así como en nada que tenga que ver con esa pre adolescencia en la que todos éramos igual de gansos, pero algo escribí. Era difícil porque frase a frase me convencía más de que todo era ridículo: el chico con frenillos del que hablaba, yo misma cuchicheando en el recreo del colegio con mis amigas, el ritual de escribir su nombre en un cuaderno. Cosas que odiaría mitificar. Al concurso no lo gané, por si les interesa; el ganador fue un cuento que un señor le dedicaba a su perro, y en el último párrafo el perro se moría (eso me enseñó mucho sobre los concursos literarios). Pero sí pensé bastante en todo eso del primer amor, y juré nunca volver a escribir al respecto.

Luciana Czudnowski escribió en cambio una novelita perfecta sobre un primer amor, una ficción que parecería fundarse en la idea, conscientemente asumida o no, de que si esa primera experiencia está cargada de ridiculez, lo mejor es convertir ese ridículo en absurdo, inflarlo hasta que estalle. Y hacerlo divertido, también, porque, ¿quién puede tomarse esas cosas en serio? La protagonista de Chuan (publicada por Editorial

Conejos a fines del 2015 con una tapa de Antolín que da ganas de comprarla) tiene once años y está completamente enamorada del chino que trabaja en el supermercado de su barrio, un hombre que se llama Chuan (especie de versión achinada de “Juan” e incluso de “Juan Pérez”, como para reforzar esa entidad vacía que es el amado) y le derrite el corazón cuando lo ve cortando fiambres detrás de un mostrador. Como cualquier nena de su edad haría con los envoltorios de golosinas, tarjetitas o boletos de colectivo, ella atesora los papelitos donde él le anota la cuenta de la fiambrería y los tickets del supermercado, y merodea entre góndolas solo con la esperanza de encontrarlo.

Luciana acierta ahí donde yo me equivoqué, y desplaza cualquier intento de autobiografía hacia una ficción delirante, basada en una idea que es un hallazgo: si el primer amor es ridículo y el objeto de ese amor, mirado a una distancia abismal, es siempre insólito, qué mejor que elegir un chino (y no precisamente aquel aristócrata de El amante que fascinó a Marguerite Duras) para hacerlo palpable. Lo inaccesible de todo objeto amoroso se convierte en comedia, y se intensifica desde esa clave por las barreras culturales y lingüísticas que separan a la chica de su amado. Verdaderamente, un amor imposible. Además, por supuesto, uno de los materiales importantes en los que la novela basa su comicidad es el secreto a voces, o ni siquiera tan secreto, de que en nuestro país casi cualquier frase que contenga la palabra “chino” se vuelve graciosa, y que en Buenos Aires especialmente, la oleada inmigratoria de los últimos años cuyos integrantes no paran de abrir supermercados es fuente de una curiosidad inagotable.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Félix Bruzzone recomienda DE ESTE LADO DE CHARCO

Felix Bruzzone | 23/02/2016

Ayer mientras lijaba una pileta leí varios capítulos. Me hace acordar a los libros que leí de Enrique Medina. Lijaba 10 minutos, me moría de dolor y transpiración al rayo del sol, y descansaba con dos capitulos de la novela. Una técnica imparable. Un remero de las piletas y de la literatura argentina de ya mismo. La novela transcurre en donde trabajo. Don Torcuato. A principios de los 80. Justo la época en que empezaron las obras en el arroyo para que ya no se inunde. Hasta donde llevo leído, hay un desaparecido y una pintada al respecto. Pero los protagonistas no andan en política, más bien al revés: la política los hizo tripa y son una especie de exiliados de todo. De hecho, son uruguayos pobres que intentan sobrevivir en Argentina. Es como si la novela contara esas otras cosas que pasan, y que pasan todo el tiempo, al costado de los grandes temas y las pintadas de ocasión. Está muy bien la novela porque va y viene de una forma muy particular que te hace estar atento y pensando en ella. No te lleva, te pide pequeñas cosas, como si te estuviera pidiendo: por favor entendeme. Hace muy bien Mariana en elegir un narrador hombre, para alejar todo lo que cuenta de la literatura del yo. Sin embargo, supongo que es literatura del yo, en cierta forma. Supongo que en estos días la termino. Pero ya se puede recomendar.

martes, 23 de febrero de 2016

Reseña de CHUAN en MinutoUno

MINUTO1 | 23/02/2016
por Axel Marazzi
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"Chuan", el amor platónico de una chica de 11 años

La autora de la novela es Luciana Czudnowski, quien logró crear una libro con una protagonista certera y pensamientos profundos e inocentes que solo se recuerdan en Holden Caulfield, el protagonista, un poco más grande, de "El guardián entre el centeno" de J.D. Salinger.

"Chuan", que fue editada por Conejos, tiene poco más de 100 páginas y en esta breve novela de iniciación la autora logró capturar a la perfección los pensamientos de una chica enamorada que haría cualquier cosa,incluso meterse en la casa de la mujer de su amor (porque el chino está casado y tiene un hijo) o escaparse de su casa para ir hasta China para encontrarlo.

Esta chica sin nombre piensa todo en profundidad y con la inocencia que solo puede tener alguien que todavía ni siquiera alcanzó la adolescencia. Los celos hacia su madre que consiguió un nuevo novio, sobre su abuela, que como cualquier persona mayor tiene problemas de salud, o de su hermano, quien es un chico sensible escondido detrás de la coraza del mayor que muchas veces golpea a su hermana menor.
"Chuan" está inundada de postales que muestran a Buenos Aires perfectamente como es. Graffitis que rezan "Megadeath" o "Chaca puto", barrios repletos de supermercados chinos, padres que se escapan y parejas que se separan, el amor platónico que desaparece de manera fugaz como solo a un chico puede pasarle, enfermedades que alcanzan a los mayores o hermanos que se pelean de manera constante a pesar de su profundo amor.

lunes, 22 de febrero de 2016

Entrevista a Walter Lezcano / LOS WACHOS en Revista Brando

REVISTA BRANDO | FEB 2016

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WALTER LEZCANO: NARRADOR CON LENGUA PROPIA

Los libros de Walter Lezcano podrían funcionar como manuales de supervivencia: historias y personajes de un conurbano en el que el amor o la falta de amor, el sexo, los dilemas, las aspiraciones y hasta el paisaje se definen por un modo particular de nombrar al mundo.


Por Daniel Gigena / Foto gentileza Bruno Szister

El año pasado se publicaron cuatro libros de Walter Lezcano, poeta, narrador, periodista y docente nacido en 1979 en Goya (Corrientes). Dos libros de poesía, El condensador de flujo (La Carretilla Roja) y La vida real (Viajero Insomne), el volumen de cuentos Los wachos (Conejos) y la novela corta Fractura expuesta, editada en la nueva serie Zona Pulp del sello Interzona. La relación de Lezcano con la escritura fue desde el comienzo una labor de persistencia. En el blog "Los trabajos prácticos" se podían leer sus crónicas como docente de escuela media en Rafael Calzada, San Francisco Solano y Ezpeleta durante los ásperos años del menemismo, la retirada de Fernando de la Rúa y la transición al kirchnerismo. Las circunstancias difíciles de los alumnos eran compartidas por el narrador y, habría que agregar, por muchos de los lectores.

En Los wachos, su segundo libro de cuentos, algo de aquella escritura del presente retorna mediada por ficciones protagonizadas por jóvenes a la intemperie, muchos de ellos sin padre a la vista, chicos que desertan de las rutinas que tratan de establecer la escuela, los trabajos precarios o las familias atadas con alambre.

Un espacio específico, el del conurbano, que Lezcano conoce mejor que un cartógrafo, se convierte en cierta medida en protagonista mudo de las nueve historias. "El auto arrancó. Ella miraba por el vidrio. Eran las mismas casas feas y negocios sucios de siempre. Estábamos acostumbrados a ver eso, las pocas veces que anduvimos por ahí, a pata o arriba del colectivo", cuenta el narrador de "El futuro del dinero", gran cuento final donde el protagonista salda dos deudas de un solo golpe. En ese mismo relato, otro personaje explica cómo es Ramos Mejía:
"Es igual en todos lados: una mierda". Los barrios desangelados del sur o del oeste, salpicados de supermercados chinos, locutorios con banda ancha, geriátricos, casillas y remiserías, no cumplen ninguna función de determinación social en esta literatura. De entrada el ambiente, como muchos de los protagonistas de los cuentos, está destinado a fracasar. La manera en la que Lezcano revierte esa caída en picada, esa derrota de los hijos de madre soltera que habitan los relatos, es muy sencilla: a todos ellos les provee un lenguaje. Sobre una novia, el narrador de "El gusto del vidrio", el primer cuento de Los wachos, dice: "Era una minita que me daba cabida y nada más, y estaba buenísimo que pasara eso. Pero ella puso los puntos y se la jugó: marcó la cancha y yo me tuve que poner a tiro con la situación". Cuando un remisero por el espejo retrovisor del auto lo mira mal, el protagonista del último cuento comenta: "Seguramente, ese circo de la miradita le funcionaba con los hijos o con la mujer. Yo lo conozco, mi vieja también lo hace a veces. A mí me chupan un huevo los ojos de la gente y lo que hacen con ellos". El lenguaje de los personajes construye el paisaje. 

Entrevista a Mariana Komiseroff / DE ESTE LADO DEL CHARCO en EVARISTO CULTURAL

Evaristo Cultural | 11/02/2016
por Candelita Gomez

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BUSCAR UN MEJOR PORVENIR | ENTREVISTA A MARIANA KOMISEROFF


fotografía de portada: Diego Paruelo

Mariana Komiseroff nos trae una sólida novela donde vamos a conocer a una familia de origen muy humilde desde su llegada al país, en busca de oportunidades. Vamos a tardar en saber el nombre del protagonista, pero en cuanto lo empecemos a conocer querremos seguirle los pasos.

La novela es súmamente dinámica, atraviesa diferentes momentos en la historia del país y el eco social de cada momento aparece y atraviesa la vida de esta familia. Familia humilde que en este, como en otros tantos casos, incluye un padre que no está, una hermana que hace de madre, hermanos que crecen a los tumbos, como pueden, donde todos tienen un rol fundamental y donde la madre es un ser dedicado al trabajo para la mera subsistencia en la casilla de madera que se inunda y tiene goteras.

La novela es realista y lo que viene a contar es súmamente concreto, de lenguaje coloquial y personaje muy próximos, la historia nos va llevando hasta un final inesperado que sacude al lector y resignifica la historia.

¿Cómo nace De este lado del charco?

La novela surgió de anécdotas familiares que se contaban en casa. Historias mínimas, como que mi mamá y mis tíos jugaban en un cañaveral y que cada uno tenía su “caña favorita”. Cuando las contaban, agregaban detalles y parecían historias de película. Hiperbolizaban a través del discurso oral y un poco me fui apropiando de esos relatos para hacer mi propia ficción, mi propia hipérbole. Eso en cuanto a la historia y en cuanto a lo formal, surge de unos relatos que llevé durante varios años al taller de Claudia Piñeiro y que luego conformaron la novela.

¿Cómo construiste a Nari?

La verdad que es un personaje que quiero un montón, tuve muchos diálogos internos con él, noches enteras mirando el techo pensando qué es lo que haría o diría el Nari en determinada situación. Fue un proceso bastante inestable, por momentos era una voz que surgía sólida de una y por ahí en otro momentos tuve que trabajar más el verosímil de la voz masculina en primera persona. Amigos que me decían que en tal fragmento se notaba que lo había escrito una mina, o cosas así.

¿Cómo construiste el personaje de la Flaca?

La Flaca tiene mucho de mi vieja y yo estoy cada día más igual a mi vieja, así que tiene varias cosas mías también. Pero más allá del chiste, que es cierto, es un personaje que necesitaba porque lo que siempre me interesó contar en esta novela fue el vínculo entre los hermanos más grande que, de algún modo, tienen que llevar adelante la familia y criar a los más chicos aunque ellos no terminaron de criarse. Necesitaba una antagonista. Ella es mujer y tiene otra posición ante la vida y las situaciones. Es más expeditiva que él y más cruel incluso.

Ese final inesperado, ¿cómo apareció en el proceso? ¿Sabías desde el principio cómo terminaba esta historia?

Sabía que algo así iba a pasar, no sabía a qué personaje le iba a tocar, cuando supe eso se me complicaron los motivos, y me llevó varios meses saber el porqué de ese final. Tuve una reunión con un conocido mío que es delegado de camioneros y él entre muchas de las cosas que hablamos que me sirvieron a la novela, me dijo que uno de los problemas que tienen los camioneros es que los carteles de altura máxima no coinciden con la verdadera altura entre el piso y los puentes porque cuando arreglan el asfalto tiran capa asfáltica y esa distancia se reduce, pero queda el mismo cartel y eso produce accidentes que el camionero no puede prever. No me di cuenta inmediatamente pero a los pocos días entendí que eso tenía que ver con el final de mi novela.

domingo, 31 de enero de 2016

Cristian Godoy

Cristian Godoy
Narrador. Publicó los libros de cuentos Galletitas importadas (Pánico el pánico, 2011), Santa Rita (Exposición de la Actual Narrativa Rioplatense, 2014), y la plaqueta Una linda mujer (Paisanita Editora, 2014). Sus cuentos también han sido publicados en revistas literarias y antologías; incluyendo la revista Punto de partida (Universidad Nacional Autónoma de México, 2014), en un número dedicado a cuentistas argentinos menores de 40 años. Su primera novela, Campeón, obtuvo en 2011 el primer lugar en el Premio Municipalidad de San Salvador de Jujuy.  

Nació en la Ciudad de Buenos Aires, en 1983.

miércoles, 27 de enero de 2016

DE ESTE LADO DEL CHARCO en LEEDOR

LEEDOR | 27/01/2016
por Adriana Santa Cruz

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De este lado del charco, Mariana Komiseroff


Tengo que confesar que, cuando empecé De este lado del charco –la primera novela de Mariana Komiseroff–, creí que iba a encontrarme con algo parecido a Mi planta de naranja-lima. Afortunadamente, no fue así, porque la autora despliega su estilo, su forma de narrar, su manera de ver el mundo, todo muy personal, y eso es lo que hace de esta novela un texto que vale la pena leer y recomendar.

Adrián –el Nari–, sus hermanos –la Flaca, Rocío, Fede– y su mamá llegan de Uruguay y se establecen en un barrio que es “una zona llena de ratas por la basura del arroyo”. Allí transcurre la infancia y la adolescencia de los chicos con una mamá que trabaja mucho, pero que está para guiarlos; siempre con privaciones, aunque también con momentos de humor y de alegría. Más tarde, los hermanos irán tomando diferentes rumbos, sin embargo nunca dejarán de ser parte de esa familia que los contiene.

Hay muchos temas que sobrevuelan la novela: la sexualidad y sus matices, el amor, la promiscuidad y el incesto, la violencia de género, los sueños rotos, la muerte, pero lo interesante es que todo se cuenta con una economía de palabras y de recursos que sorprende. No hay regodeo en el dolor ni en la miseria; todo está más sugerido que dicho, y los lectores nos conmovemos y disfrutamos a partir de una prosa muy ágil, que fluye sola.

Es significativo, además, el epígrafe de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Más allá del tema de la muerte, la cita conecta ambos textos a través del hecho de la fundación que en ellos ocurre. De alguna manera, el Nari y su familia vienen a fundar y a fundarse de este lado del charco. Empiezan de nuevo, tropiezan, dudan, pero concluyen esa fundación y terminan perteneciendo a este lado, aunque sin olvidar sus raíces.

Asimismo, partiendo de la época de la dictadura, y pasando por el gobierno de Raúl Alfonsín, hasta la crisis del final del gobierno de De la Rúa, el contexto social y político emerge, pero también con lo justo. Con pocos hechos y con descripciones concretas, Mariana Komiseroff le da a su relato una dimensión que excede la mera historia de sus personajes.

Novela realista, pero no exenta de poesía –porque también lo cotidiano puede tener un costado poético–, De este lado del charco es de esos textos que uno agradece que se lo hayan recomendado.

CHUAN recomendado en LA VACA MARIPOSA libros





Gabriela Luzzi recomienda Chuan

LA VACA MARIPOSA libros | 25/01/2016

NOTA COMPLETA :: ACA


Hoy llegamos al Balneario “Los Elefantes”. Alquilamos una casa que está en una calle alejada y poco conocida por los taxistas. Llovía y dos minutos después que nos entregaron una luz de emergencia, la luz se cortó.
El dueño de la casa es chino, igual que Chuan, uno de los personajes de la novela de Luciana Czudnowski, que salió a fines de 2015 por Editorial Conejos.

Chuan está protagonizada por una nena de 11 años, de narración exquisita y pensamientos asesinos, que se enamora del chino que atiene el supermercado de su barrio. Tiene capítulos cortos y vertiginosos, organizados con despiadada imaginación. Empieza así:
“ Quería que el primero en saludarme fuera Chuan. Me derretí cuando me preguntó por mi cumpleaños. Habría adivinado que estaba cerca; no sé cómo hizo: era un genio. Yo le contesté: “el 7 de abril”; él me dijo que era pronto, que me iba a hacer un regalo. Sonriendo, me trajo un Gándara de frutilla. Señaló en la tapa la fecha de vencimiento; era la fecha de mi cumpleaños. Le pedí que me reservara un cuarto de galletitas Horóscopo, todas de Aries, así las podía repartir como souvenir a los que vinieran a saludarme. Estaba por decirme algo, pero cuando me di vuelta la tenía a Li atrás mío, con el mate en una mano y el termo de flores en la otra. Chuan le sonreía a ella. La rabia seguro me puso los ojos más redondos. En mi mente, la obligué a tragarse una bola de arroz que bajara por la panza como una bomba hasta matarle el bebé”.

Editorial Conejos es una editorial independiente de Argentina. Luciana Czudnowski nació en Buenos Aires en 1983. Chuan es su primera novela.

*** Gabriela Luzzi nació en Rawson, provincia de Chubut, en 1974. Lleva adelante el sello Paisanita Editora. Trabaja junto al colectivo de editoriales que forman “La Coop”. Publicó Garfunkel, una novelita, por Eloisa Cartonera (2014) y Liebre, Ediciones Vox (2015). También La enfermedad, de descarga gratuita dentro de la colección Leer es Futuro del Ministerio de Cultura de la Nación (2015). Administra el blog Los escritos vuelan.

lunes, 25 de enero de 2016

THE SPANISH BOOKSTAGE comparte la nota sobre DE ESTE LADO DEL CHARCO

THE SPANISH BOOKSTAGE comparte la genial nota sobre DE ESTE LADO DEL CHARCO (Mariana Komiseroff) hecha por Salvador Biedma para RADAR/ Pagina12. (nota original)
Anoche debatimos con la autora y con Biedma sobre las variantes simbólicas que proponía la traducción literal del título por "This side of the pond". La extrañeza que produce también nos gustó.
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domingo, 3 de enero de 2016

DE ESTE LADO DEL CHARCO / RADAR libros por Salvador Biedma

PAGINA12 - RADAR | 03/01/2016
por Salvador Biedma

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BAJO LA TIERRA

En su primera novela, Mariana Komiseroff logra un acertado retrato de la vida en el conurbano a través de las vivencias de una familia llegada del Uruguay, desde la dictadura hasta los días de la crisis de 2001.

Uno termina ciertos libros y tiene ganas de comentarlos con otros lectores. Al llegar a la última página de De este lado del charco, en cambio, la sensación es que no hay nada por decir, que todo está ahí, en la novela. Se impulsa, más bien, la introspección. Imágenes, escenas y personajes resuenan en la cabeza. Cuando se presentó el libro, Claudia Piñeiro dijo que había recordado la primera escena –los chicos juegan a la escondida en el fondo de la casa– al ver un cañaveral. Lo mismo puede ocurrir con muchos otros momentos, paisajes o situaciones en principio sencillos, que cualquiera conoce más o menos de cerca, escritos de tal modo que quedan bullendo en la memoria.

La novela de Komiseroff está narrada por Adrián, el Nari. A través de 33 capítulos breves –cada uno con un conflicto claro–, recorre buena parte de su vida, desde que siendo un chico llega con la madre y los tres hermanos de Uruguay para instalarse en un barrio del conurbano hasta que, en la crisis de 2001, ya tiene tres hijos y trabaja de camionero.

La trama no resulta en absoluto pretenciosa y está lejos de ser ingenua. Sin excederse en guiños, se mete en un barrio que oscila entre clase baja y media-baja y atraviesa con igual intensidad una serie de “grandes temas” (la inmigración, el aborto, la muerte, las diferencias sociales dentro de la familia o del barrio, las desapariciones, un asentamiento ilegal, la violencia de género) y detalles a primera vista triviales. Y en ningún momento se sobrecarga el sabor de las tantas primeras veces que experiencia el protagonista.

Su familia vive sin agua corriente, sin televisor ni teléfono. Cuando el tío Eugenio, en mejor posición económica, lleva al Nari hasta el centro para que se encuentre con el padre en un bar (a escondidas de la madre), el chico conoce lo que es un capuchino, sus tres franjas de colores diferenciados, y, antes de tomarlo, piensa: “Cuando uno revuelve, las cosas no vuelven a ser las mismas”.

Los primeros capítulos, que muestran la vida de los chicos en un barrio del conurbano durante la última dictadura militar, permiten una asociación con El origen de la tristeza, la también hermosa primera novela de Pablo Ramos.

El eje temático en De este lado del charco parece ser la familia, con sus variantes (los padres, los tíos y primos, la pareja, los hijos) y sus grises. El padre del narrador está ausente y la madre trabaja casi todo el día, de modo que el Nari y su hermana mayor, la Flaca, se hacen cargo de los dos chicos menores. La situación económica de la familia mejora lentamente desde que Adrián consigue empleo en una panadería, lo que a la vez lo aleja de su casa. Bien dosificados, como parte de la cotidianidad, se dejan ver ciertos fogonazos de la historia del país claramente reconocibles, que hacen su parte en la trama e inciden en la vida de los personajes. No resulta azaroso que todo transcurra entre la última dictadura militar y el final del gobierno de De la Rúa.

“Mi madre se quejaba de que doña Coca siempre andaba metida en la política”, dice el narrador en un momento. El lenguaje, con una delicada progresión de registros, suena natural. El habla del conurbano (los personajes muchas veces “tiran” frases en vez de decirlas, por ejemplo) se reelabora de manera apenas perceptible, pero profunda, y se mezcla con unos pocos términos uruguayos, salpicados en boca de la madre.

El cuidado y la fluidez de la narración dejan ver que hay un arduo trabajo detrás del libro y un grado de madurez muy poco común para una primera novela. Mariana Komiseroff, nacida en 1984, ya había publicado un e-book con cuatro cuentos (Fósforos mojados) y había obtenido el segundo lugar en el Premio Itaú de Cuento Digital 2013. También participó en antologías y suele escribir reseñas sobre libros y obras de teatro.

El epígrafe de su novela dice: “Uno no es de ninguna parte mientras no tenga un muerto bajo la tierra”. La cita de García Márquez alcanza un sentido pleno y da una vuelta de tuerca sobre el final de esta historia sencilla, potente, muy bien contada.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

LA ESTRELLA PRIMERA / nota sobre músicos escritores por Daniel Gigena en LA NACION

LA NACION | 23/12/2015
por Daniel Gigena

Libros poco conocidos de músicos famosos

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De Víctor Heredia a Gabo Ferro, estos intérpretes consideran su producción literaria como un aspecto más de su búsqueda estética

(FRAGMENTO)

La estrella primera es el título del libro del cantante y compositor Palo Pandolfo, ex Don Cornelio y la Zona y ex Los Visitantes, publicado por el sello Conejos en 2014. Gracias a su amistad con Rodolfo Facundo Soto, poeta y editor, Pandolfo decidió publicar sus poemas, escritos entre 2005 y 2013.

lunes, 21 de diciembre de 2015

CHUAN / recomendado por Selva Almada para Pagina12

PAGINA12 - ESPECTACULOS | 21/12/2015
por Selva Almada

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Del sertón al supermercado chino
(FRAGMENTO)

Por último un libro que acaba de publicar la editorial Conejos: Chuan, la notable primera novela de Luciana Czudnowski, que narra las aventuras de una nena de 11 años enamorada del chino del supermercado de su barrio. Construir la voz de un personaje niño siempre es un riesgo y en la mayoría de los casos este riesgo está destinado al fracaso. ¿Cómo hacer para que esa voz resulte verosímil? ¿Cómo mira el mundo un chico? ¿Cómo lo cuenta? ¿Qué palabras elige, qué pensamientos o conclusiones pueden cocinarse en una cabeza que no lleva en este planeta más que unos pocos años? No sé cómo se hace, pero cuando esto se logra está clarísimo. Chuan lo consigue con un pulso formidable. A través del humor negro, las escenas desopilantes, los comentarios ácidos, acompañamos a la protagonista (cuyo nombre nunca sabremos) en un viaje iniciático inolvidable.

viernes, 18 de diciembre de 2015

CHUAN / Reseña en Evaristo Cultural por Nicolás Ferraro

EVARISTO CULTURAL | 18/12/2015
por Nicolas Ferraro

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CHUAN | Luciana Czudnowski

El día de su cumpleaños número once, la protagonista sin nombre de esta historia se entera que su amor, Chuan, el chino que trabaja en el supermercado de su barrio, desapareció. Ella no duda y decide saber qué paso con él, encontrarlo, cueste lo que cueste, por más que tenga que ir hasta China, ida y vuelta.
La primera novela de Luciana Czudnowski es una historia de iniciación donde la búsqueda de Chuan da inicio a la aventura, en la que el absurdo, el humor, las travesuras y la ternura tejen los días que separan a esta chica de abandonar la niñez.
Chuan presenta una narración construida desde el abandono y las ausencias en la vida de esta chica. Primero, su amor: Chuan. Después, su madre, con sus viajes y con su pareja nueva. Antes, su padre en la nieve de Alaska. La protagonista dice que, cuando quiere, es obediente, pero, por suerte para los lectores, no es algo que sea muy seguido.
Preocupate cuando esta nena te sonría de costado, cuando use su sonrisa de diabla, porque algo está a punto de hacerte o pedirte. Está dispuesta a que todos los que compiten por su amor con Chuan sufran o desaparezcan, los odia con el odio torpe de los inocentes.
Ella no tiene amigas, tiene planes. Busca soluciones y no excusas, y no duda en extorsionar hasta a su propia abuela para conseguir lo que quiere.
Su madre desacredita el amor de su hija por Chuan, lo ve sólo como un capricho más, como el que puede tener por alguno de sus juguetes. Pero a ojos de su hija, da la impresión de que el amor es el más lindo de los caprichos.
En las novelas de iniciación priman las dudas, pero la protagonista de Chuan va hacia adelante con seguridad, con la convicción del deseo, ese deseo que uno de grande quiere recuperar, ése que no entiende de “peros”, mucho menos de “y si hubiera”. Esta “pequeña” hace, avanza en busca de lo que quiere, con la sensación de que todo tiene solución: para que las ideas bajen más rápido hay que acostarse boca abajo, para ser sexy hay que hacer un poco de trompita, para parecer más grande no hay que sonreír.
Ella sabe todo. Menos dónde está Chuan.
Czudnowski le imprime a su prosa la poesía de lo cotidiano: “Esa semana mamá se la pasó llorando y sin comer, pero cuando hablaba con Norma por teléfono, se reía como una cajita de música”. Los capítulos cortos impulsan el ritmo de la novela, se suceden unos a otros en una suerte de efecto dominó.
Es interesante, a su vez, el retrato de época, la línea difusa entre el final de los ochenta y el comienzo de los noventa; días que pasan entre graffitis de Megadeth y “Chaca puto”, posters de Van Damme y Xuxa, galletitas Melba y Horóscopo. La autora apela a la nostalgia que saca sonrisas y no lágrimas.
Chuan es una novela de iniciación diferente, que nos habla, más que de la perdida de la inocencia, de la felicidad que solamente brinda la infancia.

jueves, 17 de diciembre de 2015

LOS WACHOS / lectura en un minuto por Violeta Gorodischer para LA NACION

LA NACION | 17/12/15
por Violeta Gorodischer

Violeta Gorodischer para LA NACION nos cuenta su lectura de LOS WACHOS, el genial libro de cuentos de Walter Lezcano, en lo que dura un minuto. 
http://content.jwplatform.com/previews/aMBlaiaj-9xWS3lpU

LINK ACA

1 libro en 1 minuto: nueve retratos del Conurbano
Walter Lezcano encontró una voz propia en Los Wachos, una colección de historias que ocurren en un margen hostil, contadas con gran simpleza y profundidad