viernes, 25 de septiembre de 2015

RESEÑA sobre DE ESTE LADO DEL CHARCO en SIGA AL CONEJO BLANCO

SIGA AL CONEJO BLANCO | 24/09/2015
por Silvina Gruppo

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Los charcos de Mariana Komiseroff

Armamos un gentilicio que se burla de las nacionalidades: somos rioplatenses. Ignoramos, así, que el Río de la Plata es una frontera política y física que nos divide. Es el más ancho de mundo, pero le decimos charco, como si sólo fuera un resto de agua estancada que dejó el carnaval. La idea de charco nos permite negar la distancia y creer que estamos acá nomás, que es sólo cuestión de dar un salto para llegar al otro lado, donde las cosas son tan parecidas y tan diferentes. De este lado del charco es la primera novela de Mariana Komiseroff y, claro, habla de una familia de uruguayos emigrados al conurbano bonaerense. Pero Komiseroff no hace referencias al Río de la Plata, sino a todos los posibles charcos, ya sean límites o uniones, que median entre sus personajes.

El Río de la Plata es lo que quedó atrás. De este lado tendrán que lidiar con otros líquidos apremiantes: la tormenta, un arroyo desbordado, la inundación, la humedad que no se puede sacar de las paredes, las goteras, el agua de la bomba calentada con calefón eléctrico, el pis encima de la nena y la humillación, el vinagre para sacar piojos y desinfectar heridas, las lágrimas, la sangre en el labio partido de un golpe, la cerveza del pico, el vino con soda, el agua para baldear la vereda, más excusa de amor que de limpieza y el mate, como sea, siempre el mate.


Una pareja está viendo una película cuando algo crucial los interrumpe. Días después buscan el punto donde quedaron y le dan play. El vhs continúa como si nada, pero ellos ya no son los mismos. En esa escena se concentra de forma muy clara un rasgo característico de la novela: todo está revuelto en las aguas devoradoras del tiempo, auténtico río del texto. No es casual que el narrador en primera persona empiece niño y vaya mutando a un adulto con vocación de camionero. Maneja un vehículo con semejante carga y un relato en donde se entrama lo doméstico con los hilos de la Historia. La vida se vuelve, entonces, una carrera de sucesivas postas y obstáculos: las mudanzas, los niños, los amores, el vecino desaparecido, el aborto, los nacimientos, el trabajo, las fiestas, las renuncias, la traición, la paliza, el goce. Y en este devenir imparable ya no es posible dar marcha atrás.

Silvina Gruppo