martes, 12 de abril de 2011

El nuevo paradigma de la edición independiente


Ariel Bermani es uno de los escritores que se suman al desafío de publicar a través de su propia editorial.

Las grandes editoriales tienen sus beneficios para los autores, pero estos mismos hombres de letras también despotrican contra los bemoles de esta industria.
Desde hace una década en la Argentina comenzaron a surgir pequeñas editoriales que publican en forma independiente y hasta artesanalmente sus libros.
Tanto los nóveles escritores como los consagrados se acercan con más frecuencia a esta modalidad. Ariel Bermani no es precisamente un escritor novato. Cuenta con varias publicaciones en su haber para las grandes editoriales y cosechó varios premios con estas obras.
“Opté por empezar a publicar de esta forma porque me parece que es una buena alternativa, interesante para armar nuevos sellos. Los más grandes están colapsados y cada vez el trato es más despersonalizado con los escritores”, comenta el novelista de la región que reside actualmente en Guernica.
Otro de los aspectos del furor de la edición independiente es que las grandes editoriales optan usualmente por la cantidad de títulos, dejando de la calidad como prioridad. Además, del poco control del autor sobre su obra.
“Nunca sabés cuántos libros vendes, es una cuestión de confi anza. En la medida que tenes más peso por lo que vendés, podés patalear. Hay autores que tienen que pagar para que les publiquen algo”, describe el autor.
La norma general es que las editoriales pagan un 10 % de las regalías cada seis meses y en algún caso se abona un adelanto al momento de la edición. “Lo interesante es que tenés el control total de tu obra.
Podemos hacerlo como queremos y venderlos como se nos antoje”, señala el autor. Con Editorial Conejos, Ariel Bermani y otros tres autores comienzan con este desafío, que podrá ampliarse con otras publicaciones propias y otros autores.
Los cuatro primeros libros de la editorial estarán disponibles en mayo. “Ciertas chicas”, del propio Bermani, es una serie de relatos describe los problemas masculinos con sus parejas.
Facundo Soto es el autor de “Juego de chicos”, que narra lo que acontece con “Los dogos”, el primer equipo de fútbol gay del que forma parte el propio escritor.
“Yo quería ser astronauta” es una novela de relatos de Bruno Szister, cada capítulo tiene una hilación con el siguiente aunque pueden leerse en forma independiente.
Paula Brecciaroli en la novela “Brasil” narra en formato de libro diario la historia de una chica que luego de una ruptura de pareja emprende un viaje al país que titula su obra y en medio de distintas complicaciones.